Esta vez nos vamos a dedicar a los efectos de magia mental con cartas.
Magia mental con cartas o naipes se distingue del mentalismo por una serie de motivos que no son relevantes en este momento; pero les dejo, sin embargo, planteada la distinción para quienes quieran empezar a pensarla.
El primer efecto es facilísimo, y tiene muy buen resultado. Se trata de un forzaje y una posterior adivinación.
Se abre el mazo en abanico, y se mira una carta; la carta central del abanico.
Se memoriza su identidad, y se la extrae un poco hacia el costado y hacia afuera, de modo que sea la más prominente, llamativa, fácil de retirar, etc. Por favor, no seas demasiado obvio.
Simplemente extiende la mano con el abanico y la carta sobresaliente al espectador, mientras miras hacia el costado y hablas con otro espectador. Esto obedece a la regla psicológica que indica que cuanta menos atención le prestes a la elección de la carta, más seguro resultará el forzaje.
Una vez retirada la carta deseada, le pides que se la quede, la muestre a los demás, la meta en el mazo y se quede con el mazo.
Vos vas a intentar adivinarla.
Supongamos que es negra.
Le preguntas: “Te gustan las hamburguesas?”
Te dicen que sí.
“Crudas, o mas bien cocidas?”.
Por el modo en que está formulada la pregunta, todo el mundo, salvo que sea árabe y coma bebe crudo, te va a decir “Cocidas”.
Vos le decís: “Ah, cocidas, o sea, tirando a negras, negro, la carta es color negro. Sí o no?”.
Te dicen que sí.
Supongamos que es figura: “Las papas fritas, te gustan grasosas o más bien secas?”.
Nuevamente, por la idea desagradable que transmite “grasosas”, te van a decir: “más bien secas”.
Vos decís: “Ah. Secas. O sea que grasosas no porque cuidas la figura. O sea que es una figura. Y si es mujer, así que es una reina. Reina negra.
Bella como la primavera, como las flores, como los tréboles, reina de tréboles”.
Y así le adivinas la carta.
Trata de hacer las preguntas lo más disparatadas posibles, pero sé coherente dentro de tu disparate, para que parezca que, de alguna manera, extraes información de esas preguntas. El resultado es cómico, y mágico, porque al final adivinas la carta, que el espectador retiró muy libremente.
Risas y asombro asegurado, o no me llamo Daniel de Urquiza.
Si no saca la carta que querías, hace otro juego y listo.
