Este truco es el más simple de todos, pero gracias a la distracción funciona. Pasamos la moneda unas cuantas veces contra nuestro brazo y la dejamos caer (como si fueramos torpes). Siempre cogiendo la moneda con el brazo en donde sobamos, y pasamos la moneda a la otra mano. En el tercer intento, en vez de pasar la moneda, simplemente la dejamos en la mano en donde sobamos la otra mano, pero simulamos como si estuviésemos pasándola al otro lado. Al volver a pasar aparentemente la moneda por el brazo (sin la moneda), parece que la moneda finalmente desapareció.
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