El efecto consiste en que un espectador elige una carta de una baraja previamente mezclada y la coloca sobre las manos del mago, que éste se habrá llevado previamente a la espalda. El mago, entonces, escudriña una bola de cristal y adivina la carta.
Guárdate una bola de cristal pequeña en el bolsillo izquierdo de la chaqueta. Entrega la baraja a un espectador para que la mezcle y date la vuelta para que te coloque una carta cualquiera cara abajo entre las manos, a tu espalda. Como sabes que la carta está cara abajo, puedes también saber cuáles son las esquinas en las que están los índices. Arranca rápidamente una de estas esquinas y sosténla entre las puntas de los dedos índice y corazón izquierdos. Introduce esa mano en el bolsillo izquierdo y saca la bola, colocando bajo ella la esquina de la carta. A continuación, aparentando realizar un gran esfuerzo mental y, tras pedir varias veces al espectador que se concentre en su carta, adivina primero el color, luego el palo y, por último el número.
El éxito del juego depende de tu actuación en este momento. Deja caer la bola con el trocito de carta en el bolsillo y muestra la carta, cubriendo el hueco de la esquina con los dedos. Puedes guardarte la carta en el bolsillo y repetir el efecto, o bien continuar con otro juego distinto.
Con este juego podrás sacar provecho de barajas antiguas o incompletas. Si se presenta la ocasión y tienes que realizarlo con una baraja prestada, es conveniente que tengas una nueva con que obsequiar al dueño, tras pedirle permiso para quedarte con la suya, “como recuerdo de esa reunión”.
El mago anota los nombres de unas seis o siete personas del público, cada uno en un papel que va lanzando dentro de su sombrero o caja. Enseguida hace que una persona revuelva los papeles y tome uno y se lo guarde sin mostrarlo. Entonces los demás papeles son puestos en un gran cenicero o un plato y quemados.
El mago toma las cenizas del plato y se las refriega en el brazo, allí aparece escrito un nombre con las mismas cenizas. Entonces el espectador que tiene el papel elegido lo abre y todos comprueban que es el mismo nombre que ha aparecido en el brazo del mago.
Anota en tu brazo con la punta de un jabón húmedo el nombre de una de las personas que sabes estarán en tu show y deja secar. Para que al pasar cenizas sobre tu brazo aparezca escrito el nombre.
Ten varios papeles cortados más o menos del tamaño de un naipe (puedes usar una libreta que te deje sacar las hojas), ten preparado también un bolígrafo o un lápiz y un sombrero de mago o una caja para guardar los papeles con los nombres.
La elección del nombre es muy fácil, en realidad no hay otra opción pues cada vez que te digan un nombre, tu anotas el que tienes anotado en tu brazo así si anotaste en el brazo ” LUIS”, en todos los papeles anotas “LUIS”.
Saca el bolígrafo ó lápiz y pregúntale su nombre a la primera persona que deseas, has como si lo anotas, pero anota allí “LUIS”, enseguida haz una bola con él y déjalo en el sombrero o caja. Lo mismo repites con varias personas y siempre escribe “LUIS” desde luego también debes preguntarle su nombre a “Luis” y anotas “LUIS” en el papel.
Llama a una persona que mezcle los papeles y escoja uno cualquiera y que lo guarde sin ver ni abrir hasta el final.
Dile a la persona que si desea cambiar el papel por cualquier otro, lo puede hacer. Si quiere déjale hacerlo.
Dile ahora que saque los demás papeles y los ponga en un cenicero y los queme (en realidad quemará la evidencia de nuestra trampa)…
Finalmente toma la ceniza que resulte de los papeles quemados y refriégatela en el brazo, así todos verán con asombro que el nombre que aparecerá escrito con ceniza es el mismo que el espectador ha tomado.
El truco es el siguiente: Pídele a alguien que escriba un número de cuatro cifras. En un papel aparte restas 2 a esa cifra y le pones un 2 delante:
Ejemplo: Si escriben 2435 tú escribes 22433
Escribes el número aparte, sin que nadie vea. Después pides a alguien que escriba otro número de 4 cifras debajo. Una vez hecho esto, dices que el siguiente lo vas a escribir tú. Tienes que completar con nueves (es decir, hacer que la suma de vuestra cifra y la anterior de todo nueves).
Ejemplo: Si el primer número que han puesto es el 2435 y el segundo el 2354
2435
2354
7645
Hemos puesto el 7645 porque 7+2=9, 6+3=9, 5+4=9 y 4+5=9. Tienes que ponerlo simulando que lo ponéis al azar.
Una vez hecho esto, repetimos la operación otra vez, decimos que pongan otro número de cuatro cifras debajo, y nosotros volvemos a poner otro completando a nueves con el anterior
2435
2354
7645
4278
5721
Ahora viene lo bueno: decimos a alguien que sume toda la columna. El resultado será el número que previamente habíamos copiado en un papel. Consejo: verificar antes porque casi todo el mundo se equivoca al hacer la suma.
Explicación: No tiene nada de misterioso. Fijémonos en los pares 2-3 y 4-5 de la columna. Ambos suman 9999, por lo que los 4 suman 19.998. Es decir, 20.000 menos 2. Sumado a la primer cifra es lo mismo que restarle 2 y ponerle un 2 delante.
El mago coge una botella vacía y le mete parte de una cuerda, a continuación gira la botella de forma que la cuerda quede colgando hacia abajo, pero la cuerda curiosamente no se cae, para asombro de todos, le da la vuelta a la botella cogiéndola por la cuerda y tampoco se cae la botella, después el mago le da la cuerda y la botella al público para que lo examinen.
Antes de empezar el truco, introduces dentro de la botella una pelota de goma, lo suficientemente pequeña para que entre, pero que no quede muy holgada, la botella debe ser opaca, o de lo contrario se vería el truco.
El mago al introducir la cuerda y darla la vuelta a la botella, esta queda atrapada por la pelo de goma que no la deja salir, y al coger la cuerda y dejar colgando la botella, la pelota hace aún más fuerza y no se cae.
Después pones la botella recta otra vez, le sacas la cuerda y con disimulo dejas caer la pelota en tus manos, y mientras que el público examina la cuerda y la botella tu te guardas la pelota en un bolsillo.
Pide a un espectador que mezcle a fondo una baraja. Extiende las cartas empezando por arriba como si estuvieses buscando alguna carta. En realidad, cuenta quince cartas, introduce la punta del dedo meñique bajo la última y cierra la extensión. Anuncia que, en lugar de hacer que alguien elija una carta, vas a intentar adivinar una carta solamente pensada por un espectador.
Toma las quince cartas que has separado y deja el resto sobre la mesa. Escoge de entre ellas una carta de tréboles, otra de corazones, otra de picas y, por último, dos de diamantes. Recuerda el orden: tréboles, corazones, picas, diamantes y diamantes. No hace falta que recuerdes los valores de las cuatro Primeras, pero sí el de la segunda carta de diamantes. Abre estas cinco cartas en abanico y pide a un espectador que elija mentalmente una de ellas. A continuación, déjalas caer sobre la baraja y, sobre ellas, las diez cartas restantes. Cuadra el conjunto. Ahora, si sabes, realiza una mezcla y un corte falsos. Luego corta un paquetito de arriba (en realidad, exactamente de cinco cartas) e introdúcelo por el medio. Haz lo mismo con otro paquetito de abajo. Repite todo esto de nuevo: corta cinco cartas de arriba y piérdelas por el medio y unas cuantas cartas de abajo y piérdelas también.
De este modo habrán quedado arriba las cinco cartas entre las cuales se encuentra la elegida. Puedes mezclar por hojeo varias veces sin moverlas de su sitio. Guárdate la baraja en el bolsillo del pecho. Cuando el espectador nombre su carta, podrás sacarla inmediatamente.
Alista una bandeja, mójala con agua fría, sécala y colócale varias monedas del mismo valor encima. Ve hacia un espectador y te volteas, dile que agarre una moneda y la marque con un marcador y la encierre en su mano y la apriete, para que no se le caiga (deja que la mantenga mucho tiempo así), luego dile que meta su moneda con todas las monedas en una bolsa. Luego mete la mano sin ver en la bolsa y busca la moneda que este mas caliente, sácala y esta será la del espectador.

